UNA ESPECIE EN VÍAS DE RÁPIDA EXTINCIÓN

El trabajo de Ceferino Mendaro duró dos años y el resultado fue tan real y meticuloso, como demoledor y triste: “Los guachinches de Tenerife están casi en vías de extinción” La conclusión a la que llegó el riguroso estudio de Ceferino Mendaro fue una alarma que se encendió (como la que hoy tenemos con el cambio climático) y nos alertó de que había que hacer algo de forma urgente, con mucha decisión y en aspectos de gran calado. Pero, por cuestiones de la realidad política, Ricardo Melchior se vio obligado a decir aquello de… “mejor no meneallo” y todo quedó parado.

FOTO 3.- GUACHINCHE LOS GÓMEZ

Fachada de otro de los populares establecimientos abiertos como guachinches

UN PARÓN POR LA ECONOMÍA SUMERGIDA

La decisión de Ricardo Melchior (todo hay que decirlo) fue forzada desde muchos ayuntamientos (sobre todo del norte de la isla) por alcaldes que temían perder muchos votos si “tocaban” la no mentada, pero por todos reconocida “economía sumergida”, que esconden los guachinches y sus “virtuales” y efímeros “puestos de trabajo”. Lo dicho: todo quedó parado ante una lamentable realidad, menos el registro de la marca “Guachinche” a nombre del Cabildo, cosa que se había hecho en 1997.

FOTO 4.- GUACHINCHE BULLICIO

Jugando con el nombre del recordado restaurante “El Bulli”, se anuncia este guachinche llamado “El Bullicio”.

PROSTITUCIÓN DE UNA IDENTIDAD PROPIA

Desde aquel año 2005, llevo metido en una particular “cruzada” (a la que celebro y agradezco que últimamente se haya incorporado mucha gente) y que no tiene otro objetivo que recuperar los originales y auténticos “guachinches de Tenerife”. Y es que, desde aquel 2005 y a pesar de lo alertado por Ceferino Mendaro, nadie hizo nada y todo siguió igual, hasta el año 2010, en el que llegó la gran crisis. Por ella, empezaron a aflorar “falsos guachinches” que, en un momento determinado, se convirtieron en una real y muy dura competencia desleal para cientos de honorables establecimientos de restauración que, bajo nombres populares como mesón, casa de comidas, merendero, bodega o bodegón, por no mencionar a los propios restaurantes de toda la vida, comenzaron todos ellos a verse atacados y muy afectados.

FOTO 5.- GUACHINCHE MODERNO

Hay establecimientos que son claramente bares-cafeterías, pero que están abiertos y se publicitan como un “guachinche moderno”

HABEMUS GUERRA CON LOS GUACHINCHES

En medio de la problemática y ya con polémica incluida, no sé quién fue el “iluminado” que logró pasarle “el muerto” al Gobierno de Canarias, en aquel momento presidido por Paulino Rivero, quien, el año 2013 aprobó el Decreto 83/2013, de 1 de agosto, por el que “se regulan la actividad de comercialización temporal de vino de cosecha propia y los establecimientos donde se desarrolla”. Un decreto, al que todos llaman “El decreto de los guachinches” pero en el que el vocablo “guachinche” aparece en su texto ¡una sola vez! Y a partir de ese triste decreto… ¡habemus guerra!

FOTO 6.- LOGO GUACHINCHE copia

Placa con el logotipo (que no gusta a nadie) y que indica que el establecimiento que lo exhibe es un guachinche legal y autorizado.