LAS NECESIDADES Y LO QUE SE DEBERÍA HACER

Me da que todas las administraciones (desde los ayuntamientos al Gobierno regional y más allá) y todos los partidos y sindicatos (desde la izquierda a la derecha y más allá) han estado y están vergonzosa e irresponsablemente callados porque no saben cómo resolver la situación. El Hogar Santa Rita forma parte de las infraestructuras sociosanitarias con las que cuenta la isla de Tenerife para hacer frente a la tremenda demanda de personas que requieren de un centro de este tipo y, aunque es una fundación canaria privada (no dependiente de Iglesia), mantiene convenios con el Cabildo tinerfeño, que preside Pedro Martín, y con el de La Gomera, que preside Casimiro Curbelo, así con ayuntamientos como Guía de Isora, Santa Cruz de Tenerife. Adeje, El Sauzal, Icod de los Vinos, La Matanza de Acentejo, Santa Úrsula, Fasnia, La Orotava, Güímar, San Cristóbal de La Laguna, Arona y Los Realejos. Pero creo que muy pocos o ninguno de esos ayuntamientos tienen residencias propias para atender a sus vecinos mayores. Y hasta Marian Franquet,consejera insular del Área de Acción Social del Cabildo de Tenerife, se resiste a hablar con los medios de comunicación porque sabe la importancia y la fragilidad del tema y la situación.

Marian Franquet, consejera desbordada por una cruda realidad, que hay que cambiar.

RESIDENCIAS MÁS PEQUEÑAS, CERCANAS Y VIABLES

Y es que, a estas alturas de la película, casi todo está inventado y todo el mundo sabe que macro-residencias como Santa Rita II, por muy bien que lo haga Tomás Villar Estévez, director gerente del centro y tesorero de la Fundación (con sus fallos y todo, como usted y como yo) no tienen mucho sentido. Por muy bien que lo hagan los profesionales que allí trabajan (auxiliares, asistentes, personal de enfermería, de cocina, de mantenimiento, etc.…). Un establecimiento con esas dimensiones y con tremendo número de personas residentes, que mayoritariamente son mayores de edad y muy frágiles de salud, siempre es una “bomba de relojería” sanitaria y mucho más caros de mantener. Hoy en día, lo que procede son residencias más pequeñas y llevaderas (de entre 50 y 100 personas) quizá ni más chicas ni más grandes, que sean mejor llevaderas, mucho más seguras, económicamente viables, y, además, cercanas al entorno y a las familias de las personas residentes en ellas. Quizá municipales, o de mancomunidades, gestionadas desde la administración con la gestión cedida o concertada con empresas especializadas. Pero los ayuntamientos y sus alcaldes siguen prefiriendo pasar la “papa caliente” a otros. Y siguen callando.

Roque Silva (i) y Tomás Villar, con la imagen del Padre Antonio detrás. Muchas veces callan ante la pasividad y “escaqueo” de muchos responsables políticos

RESIDENCIAS MÁS PEQUEÑAS, CERCANAS Y VIABLES

Mismamente, el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a través del Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) renovó el pasado mes de febrero de 2019 el convenio con la fundación canaria Hogar Santa Rita, en virtud del cual, la corporación chicharrera invierte 50.000 euros para sufragar por espacio de un año la asistencia que la residencia portuense presta a personas mayores de Santa Cruz de Tenerife. En concreto, el concejal que aquel año 2019 firmó la renovación del convenio, Óscar García González (PP), informó que desde el año 2015 el convenio contribuía al mantenimiento en Santa Rita de 124 mayores de Santa Cruz de Tenerife (81 mujeres y 43 varones). Algo así sucede con el resto de ayuntamiento que, efectivamente, ayudan a la Fundación Santa Rita, pero indirectamente, están aguantando a esa “bomba” que es el macro-centro. Además, por si fuera poco, según un estudio de la Asociación de Gerentes y Directores Sociales, Canarias necesita 7.000 plazas sociosanitarias más y el Gobierno canario ha reconocido que cuando acabe el actual plan de infraestructuras seguirán haciendo falta más plazas.

Roque Silva (i) y Oscar García, tras la firma del convenio con el Ayuntamiento.

ACABAR NUESTRA TRAYECTORIA VITAL DIGNAMENTE

En este punto de mi denuncia, me apetece y creo necesario recordar que esta problemática tiene que ver mucho con el modo de vida que nos estamos dando nosotros mismos en los últimos años y la nueva relación que las familias (hijos, hijas, yernos, nueras, nietos y nietas) mantienen ahora con sus mayores (padres, madres, abuelos y abuelas…) Cada vez más, desde el momento que necesitan algún tipo de atención o ayuda específica, no pueden quedarse en sus propias casas (que sería lo más recomendable) o las de algún familiar directo o cercano. Antes, al contrario, cada vez más, queriéndolo o normalmente sin querer, los mayores se ven residiendo (cuando no dejados y abandonados) en una residencia ajena y muchas veces alejada de su entorno de toda la vida. Y aún teniendo el trato profesional y hasta el cariño de muchos trabajadores, la verdad es que muchos de nuestros mayores siguen sintiendo la falta de la cercanía y el cariño de los suyos, para terminar su trayectoria vital dignamente y con alegría. Ese era el objetivo del Padre Antonio, cuando empezó su obra, y debería ser el de todo familiar, profesional, político y sindicalista que se precie.

Además de la atención profesional, el cariño y trato personalizado al residente es clave