EL CONCURSO ACABARÁ, CON O SIN FOTO, EL DÍA 30

Para terminar, les recuerdo que el curioso y desinquieto Juan Canario me propuso que hiciéramos un concurso público con dos premios. Vamos a premiar a la primera fotografía que nos llegue, y otro premio para la mejor y más bonita que nos llegue, pero en las que se demuestre, clara y fehacientemente, que el mirlo blanco realmente existe y que está viviendo y volando por el parque García Sanabria o sus alrededores cercanos. Las personas que deseen participar, amantes a la fotografía o simplemente curiosos, solo tienen que enviar sus fotos en archivos en formato JPG, vía correo electrónico, a: info@elcotarro.com. El único requisito que se precisa es que en la foto quede claro que se trata de Santa Cruz de Tenerife, del parque o sus alrededores, y que, de alguna manera, se acredite que es una foto actual. No sabemos (a día de hoy) cuál será el premio para la primera foto que llegue, ni cuál para la mejor de las que nos lleguen, pero premio habrá. Seguro. Anímense, busquen al mirlo blanco (que encima les dará suerte) y envíennos su foto antes del día 30 de enero. Juan Canario y yo les diremos el resultado y lo que proceda en la edición de El Cotarro del día 31. Si es que se logra fotografiarlo, claro. Ahhh… Sepan que los mirlos suelen estar activos, volar y salir en las horas del amanecer y cuando está atardeciendo.

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HIPOCRESÍA Y CINISMO EN TORNO A SANTA RITA

Me resisto a comenzar un nuevo año en negativo, pero no puedo dejar pasar este domingo sin denunciar una serie de hechos que, en gran medida, suponen de nuevo, un ejercicio de hipocresía y cinismo intolerables. Sobre todo, porque, en gran medida, parten de mucha desinformación. Me estoy refiriendo a lo que está pasando en el muchas veces ensalzada, y por muchos recurrida residencia para personas mayores Hogar Santa Rita, en el Puerto de la Cruz, la obra benéfica promovida y hecha realidad por el muy respetado y siempre recordado sacerdote Antonio María Hernández Hernández, quien llegó al sacerdocio después de pasar por varios trabajos, entre ellos los de carpintero, tapicero y hasta boxeador, carrera que abandonó, según se decía, tras la muerte de un contrincante en un combate, para agarrarse a la iglesia católica. Popularmente como el Padre Antonio, llegó a ser cura-párroco de la parroquia de Punta Brava, en el Puerto de la Cruz.  Indignado y con la sangre hirviendo, hoy El Cotarro se lo dedico al Padre Antonio y Santa Rita, y siempre en positivo

Antonio María Hernández, el recordado “Padre Antonio”, que vendió “trocitos de cielo”

NADIE DICE NADA, HASTA QUE EXPLOTA EL VOLCÁN

Me indigna y hace hervir la sangre oír las manifestaciones de mucha gente que, durante años y hasta hace unos meses, han estado callados y no decían nada, ni presentaban denuncia oficial alguna, ni en algún Juzgado, ni en Sanidad, ni en Servicios Sociales, sobre lo que, supuestamente, estaba pasando de mala manera en el seno del hogar Santa Rita y también en otras residencias de mayores de Tenerife y otras islas. Les traía absolutamente al pairo. A políticos de una u otra ideología o partido; a sindicalistas de uno u otro sindicato; incluso a los familiares de personas ingresadas en la propia residencia, algunos de los cuales van a ver a sus parientes una vez al mes, cuando no una vez al año… o nunca. Si la Fiscalía investigase a fondo (y debe hacerlo) vería que muchos de ellos son hoy cómplices, por omisión o por “pasividad en la brega”, de lo que venido pasando durante años y lo que está pasando hoy en Santa Rita (y también, repito, en otras residencias de mayores). Hay que ser muy hipócrita y muy cínico, para tener la poca vergüenza de criticar y denunciar, ahora, lo que desde hace años viene pasando, con el “silencio cómplice”, muchas veces “interesado”, de casi todos.

Cientos de personas fueron el 24 de marzo de 2011 a la parroquia de Santa Rita a despedir al Padre Antonio cuando falleció. Mucha gente no olvida todo el bien que hizo

VIGILANCIA DEL PROTECTORADO DE FUNDACIONES

No hay que olvidar nunca que Santa Rita es una entidad privada (pero con multitud de convenios públicos) que depende de la Fundación Canaria Benéfico Asistencial Nº25, Hogar Santa Rita, cuyo fundador fue el padre Antonio Hernández y que hoy tiene como presidente a Roque Silva Padrón. Por ello, Santa Rita está permanente vigilada y controlada por el Protectorado de Fundaciones de Canarias, que depende de la consejería de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, que regenta Julio Pérez Hernández (PSOE). Pero tampoco hay que olvidar que el Hogar Santa Rita, como cualquier otro establecimiento de su sector, mucho tiene que ver con la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud, que hoy regenta Noemí Santana Perera (Podemos), consejería que, según la Ley, tiene entre otras competencias (textualmente) la de La alta inspección de todos los servicios que hayan sido descentralizados, mediante delegación o transferencia o mediante convenio o encomienda, a otras Administraciones Públicas o que se financien, en todo o en parte, con los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Canarias y de aquellos que, independientemente de su titularidad, presten servicios en el ámbito social, con el fin de garantizar su calidad”. Y todos, como otras residencias y hoteles, bares y restaurantes, deben cumplir su normativa.

Noemí Santana Perera, consejera de Derechos Sociales del Gobierno de Canarias.

NO SE PUEDE OLVIDAR LA HISTORIA… NI ES JUSTO

Es triste y vergonzoso que la gente olvide la historia y, sobre todo, los políticos. Todos saben (o deben saber) que las administraciones públicas (desde los ayuntamientos a los gobiernos regionales y estatales) deben cumplir una serie de leyes y facilitar a la ciudadanía unos servicios básicos. Los ayuntamientos, por ejemplo, están obligados a facilitar el suministro de agua potable, la limpieza pública, tener cementerios, anteriormente las “casas de socorro”, etc., sin olvidarse de atender las necesidades de sus mayores, sobre todo las de los desamparados o en riesgo de exclusión. Muchas veces los ayuntamientos se olvidaban de esto último y “el guante” lo recogían las entidades religiosas de caridad y asistencia, como las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, las Siervas de María, o los hermanos Bethlemitas, sin olvidar en el terreno sanitario a los Hermanos de San Juan de Dios. Nadie solía decir nada, porque les resolvían la problemática a los políticos y a las administraciones les quitaban una “papa caliente”. Y callaban… y siguen callando mientras no surge algún problema.

Mucha gente critica y hasta rechaza la labor de las congregaciones religiosas de la Iglesia Católica, pero, cuando las necesitan, bien que recurren a ellas.

EL NACIMIENTO Y CRECIMIENTO DE SANTA RITA

Un humilde y campechano sacerdote de pueblo, el Padre Antonio Hernández, por aquel tiempo cura-párroco de la parroquia de Santa Rita de Casia, en el portuense barrio de Punta Brava, se dio cuenta de la necesidad de atender a una serie de personas mayores necesitadas y, como en todo el norte no había asilos de ancianos desamparados (como si existían y prestaban una labor inestimable en Santa Cruz y La Laguna), decidió, con una voluntad, empeño y trabajo encomiables, crear una residencia que se ocupara de ellos y de los que, por aquel entonces, debutaban con la desconocida enfermedad de Alzheimer. El Padre Antonio hizo realidad su residencia Hogar Santa Rita el año 1981, la cual fue inaugurada por el obispo Luis Franco Cascón. A partir de aquel momento (Hay que decirlo y recordarlo) muchas personas de fuera del Puerto de la Cruz fueron acogidas en Santa Rita, y muchos alcaldes (sobre todo del norte) vieron “los cielos abiertos” y, aportando algunas perritas, lograron que el Padre Antonio acogiera en Santa Rita a los vecinos de otros municipios que no tenían residencias y/o “pasaban” de tenerlas. Y todos seguían calladitos.

Parroquia de Santa Rita, en Punta Brava. y, detrás de ella, imagen del edificio que albergó el Hogar Santa Rita I (se ve hasta el ático añadido) cuando se saturó.

SANTA RITA I DESBORDADA, VAYAMOS A POR LA II

Todo el mundo (o casi todo el mundo) se apoyó y hasta se escudó en la obra benéfica del Padre Antonio, aunque, me consta, que más de un obispo posterior a Luis Franco, me refiero a Damián Iguacen y Felipe Fernández (que en paz descansen) le apercibieron que se estaba metiendo en un “embolado demasiando grande y peligroso” y que tuviera cuidado. Pero el Padre Antonio le respondía que si un anciano llegaba a su puerta (o se lo dejaban abandonado en ella) él no podía dejarlo en la calle. Y así comenzó a promover la idea de crear una segunda residencia, mayor y mejor dotada, que hizo realidad con la famosa venta de “cheques solidarios” en los que el concepto la venta de “pedacitos de cielo”. Con ellos, el Padre Antonio Hernández consiguió la no despreciable cifra de unos 12 millones de euros de hoy (unos 2.000 millones de las antiguas pesetas) y logró que, si no recuerdo mal, su nueva gran obra fuera inaugurada el año 2001, siendo Felipe Fernández, el obispo de la Diócesis Nivariense.

Cartel en la fachada de la residencia de mayores Hogar Santa Rita II.

INCENDIO EN SANTA RITA I Y SATURACIÓN EN LA II

La apertura de la flamante Santa Rita II (diseñada, proyectada y construida inicialmente para unas 400 personas residentes) no acabó con la actividad asistencial de Santa Rita I. La demanda era tan grande, que el Padre Antonio aguantó las dos en servicio, aunque la primera no reunía las debidas condiciones. Todos lo sabían, pero, como siempre, todos miraban hacia otro lado y callaban. Hasta que el 9 de octubre de 2008, un incendio declarado en los bajos de la residencia obligó a su urgente desalojo por parte de bomberos, policía y voluntarios. Por suerte, el incendio se declaró a primeras horas de la tarde y, gracias a Dios, no hubo que lamentar desgracias personales. Si se hubiera declarado de noche… Aquella tarde, una impresionada y muy preocupada Dolores “Lola” Padrón Rodríguez (PSOE), alcaldesa del Puerto de la Cruz, reconocía públicamente las carencias y vulnerabilidad del edificio de Santa Rita I. Las personas que estaban residiendo allí en aquel momento, fueron realojadas en otros centros y muchas pasaron a Santa Rita II, que ya estaba colmatada.

Imagen del incendio en Santa Rita I, el año 2008, con el humo saliendo de su sótano.

COMO SIEMPRE, PASÓ TODO Y SE TAPÓ LA REALIDAD

Como casi siempre, apagado el fuego llego la calma… y el olvido. Pero Santa Rita II pasó de 400 residentes a más de 500, cuando el edificio no estaba preparado para ello y las ampliaciones previstas no estaban terminadas sino con problemas urbanísticos y de legalización, por parte del ayuntamiento, que ya en aquel momento presidía Marcos Brito Gutiérrez (CC). Recuerdo que a una alta autoridad responsable del tema en el Cabildo de Tenerife y a otra del Gobierno de Canarias, les manifesté personalmente la fragilidad del tema y lo preocupante de la situación, apuntándoles en aquel año que, si un virus o una salmonella entraba en Santa Rita II, la gastroenteritis podría llevarse “por lo baños” a muchas de las personas residentes. Recuerdo que una de ellas me dijo que mejor no pensarlo y menos decirlo porque si tuvieran que enviar inspecciones (de permisos de apertura, de sanidad o de seguridad) el edificio seguramente tendría que ser precintado. Y, claro…, ¿Dónde metemos a los viejitos?

Vista aérea de parte del complejo que conforma hoy la residencia Hogar Santa Rita.

LAS NECESIDADES Y LO QUE SE DEBERÍA HACER

Me da que todas las administraciones (desde los ayuntamientos al Gobierno regional y más allá) y todos los partidos y sindicatos (desde la izquierda a la derecha y más allá) han estado y están vergonzosa e irresponsablemente callados porque no saben cómo resolver la situación. El Hogar Santa Rita forma parte de las infraestructuras sociosanitarias con las que cuenta la isla de Tenerife para hacer frente a la tremenda demanda de personas que requieren de un centro de este tipo y, aunque es una fundación canaria privada (no dependiente de Iglesia), mantiene convenios con el Cabildo tinerfeño, que preside Pedro Martín, y con el de La Gomera, que preside Casimiro Curbelo, así con ayuntamientos como Guía de Isora, Santa Cruz de Tenerife. Adeje, El Sauzal, Icod de los Vinos, La Matanza de Acentejo, Santa Úrsula, Fasnia, La Orotava, Güímar, San Cristóbal de La Laguna, Arona y Los Realejos. Pero creo que muy pocos o ninguno de esos ayuntamientos tienen residencias propias para atender a sus vecinos mayores. Y hasta Marian Franquet,consejera insular del Área de Acción Social del Cabildo de Tenerife, se resiste a hablar con los medios de comunicación porque sabe la importancia y la fragilidad del tema y la situación.

Marian Franquet, consejera desbordada por una cruda realidad, que hay que cambiar.